martes, 11 de febrero de 2014

Egoísmo/Intimidad. Cine

–¿Cómo incluyó el concepto de intimidad en la historia?
–La idea de intimidad tiene una complejidad muy grande. Lo íntimo que tiene cada uno es algo que se reformula todo el tiempo y siempre depende de quién es el otro. Siempre estamos en ese movimiento entre lo que vamos a mostrar de nosotros (cuando se trata de alguien nuevo siempre mostramos la parte ideal, hay una idea de presentarse de la mejor manera) y, por otro lado, el espacio de lo íntimo, que es lo que reservamos para nosotros. Y ahí habitan partes de sentimientos muy complejos. Es lo que reservamos para nosotros, pero casi como un secreto. Y ahí hay sentimientos que son innombrables, cosas que nos avergüenzan, tabúes, miedos. Y esa zona oscura era la que me interesaba.
Bárbara Sarasola-Day
   Me gusta ver cómo el cine hace de la realidad un campo libre en el que el tiempo no existe (ya lo dijeron muchos, y ya lo pensaron muchos; pero lo digo de nuevo para que lo piensen distinto a la primera vez que lo pensaron).
  Me gusta la construcción de la intimidad en el cine. Y me gusta, también, lo que no se muestra y no se mostrará nunca a lo largo de un film. Pongo un ejemplo:
  Dos personas están comiendo. La persona 1 se levanta para ir al baño, dejando a la persona 2 comiendo sola. Se muestra a 1 comer hasta que 2 vuelve del baño.
  Entonces, hay algo fascinante aquí: la cámara no puede mostrar a la persona que está en el baño (salvo que hablemos de que se intercale entre 2 en el baño y 1 comiendo, para que parezca que esas dos situaciones estén sucediendo paralelamente), porque es una unidad (otra unidad). Y la unidad siempre puede asimilarse a nuestra unidad como personas, que no pueden participar de todo ni adoptar, aunque se quieran, los sentimientos de otra persona. Porque nuestra unidad no consiste nada más que en defender lo nuestro. La unidad no se identifica por ser una unidad sino por no ser otras. Así es, digamos, más allá de la reflexión filosófica, el campo fértil que se le da al capitalismo y al egoísmo hoy en día. Y yo estoy desesperanzada de eso. Pero, como decía José Pablo Feimann en un ensayo, ´´la desesperanza no es inacción. A nadie autoriza a sumergirse en el amargo lamento de las causas perdidas´´.
  A la hora de representar el egoísmo en el cine, creo yo que se darían condiciones muy interesantes.

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